Comprendiendo la FIV
Descubre en qué consiste el proceso de fertilización in vitro, por qué se realiza, un poco de su historia y otras técnicas de reproducción asistida.
Comprendiendo la FIV
La fertilización in vitro se ha convertido en un camino real para muchísimas personas que desean formar una familia y que se han encontrado con obstáculos en el proceso. Desde el primer nacimiento por FIV en 1978, la técnica ha avanzado de manera impresionante, ofreciendo posibilidades que antes parecían inalcanzables.
Conocer lo básico realmente ayuda cuando uno empieza a explorar esta opción. Hace que todo el proceso se sienta más claro y menos abrumador (yo mismo lo explico a diario a quienes inician este camino).
Entender la FIV implica saber cómo se desarrollan cada una de sus etapas, desde la estimulación ovárica hasta la transferencia embrionaria. También incluye conocer sus ventajas, los posibles retos y las alternativas que pueden ajustarse a diferentes necesidades (siempre digo que tener información es liberador).
Principales conclusiones
- Entender los conceptos básicos y las etapas de la FIV es esencial para quienes consideran esta opción de reproducción asistida.
- La FIV implica varios pasos, incluyendo la estimulación ovárica, la recuperación de óvulos, la fertilización en un laboratorio y la transferencia de embriones al útero.
- La FIV ayuda a personas con diversas condiciones médicas a concebir, incluyendo problemas en las trompas de Falopio, endometriosis, infertilidad masculina y edad materna avanzada.
¿Qué es la fertilización in vitro?
La FIV es un tratamiento de reproducción asistida que se utiliza cuando la concepción natural se vuelve complicada, y ofrece un camino realista para muchas personas. Comprender lo básico ayuda a visualizar el proceso y a saber qué esperar en cada paso (yo siempre digo que la claridad reduce mucho la ansiedad).
Durante el tratamiento, se extraen los óvulos de los ovarios y luego se fertilizan con esperma en un laboratorio especializado. Una vez que los embriones comienzan a desarrollarse, se observan durante algunos días antes de colocarse en el útero para intentar lograr un embarazo (este periodo de espera suele sentirse eterno, pero es completamente normal).
El proceso suele avanzar a través de varias etapas que se complementan entre sí:
- Estimulación ovárica se administran medicamentos para que los ovarios produzcan varios óvulos maduros en lugar de uno solo (me preguntan mucho si es seguro y sí, se monitorea muy de cerca).
- Recuperación de óvulos cuando los óvulos están listos, se extraen mediante un procedimiento poco invasivo llamado aspiración folicular (a muchas pacientes les sorprende lo rápido que es).
- Fertilización en laboratorio los óvulos se combinan con el esperma para crear embriones, y en algunos casos se usa ICSI para introducir un espermatozoide directamente en cada óvulo (esto se sugiere cuando el esperma necesita un empujón adicional).
- Cultivo embrionario los embriones se desarrollan en el laboratorio durante dos a cinco días mientras los especialistas observan su evolución (aquí es donde los embriólogos hacen su magia).
- Transferencia embrionaria los mejores embriones se colocan en el útero mediante un catéter suave, un procedimiento sencillo y delicado (muchas lo comparan con un Papanicolaou).
- Prueba de embarazo después de unos diez a catorce días se realiza una prueba para saber si la transferencia funcionó (esta suele ser la parte más difícil emocionalmente y no estás sola).
¿Por qué se realiza la FIV?
La FIV se utiliza para ayudar a parejas y personas que encuentran dificultades para concebir de manera natural, y muchas veces se convierte en la alternativa que finalmente abre la puerta al embarazo.
Existen varias razones médicas por las que este tratamiento puede ser necesario. Una de las más frecuentes es el daño, la obstrucción o incluso la ausencia de las trompas de Falopio. Cuando estas estructuras no funcionan correctamente, el óvulo no puede llegar al útero y la fertilización se vuelve prácticamente imposible (algo que muchas personas descubren solo después de años intentando).
La endometriosis también puede interferir con la concepción. Cuando el tejido similar al del endometrio crece fuera del útero, puede afectar la ovulación, la fertilización o la implantación del embrión (a veces entender esto trae más alivio que tristeza, porque al fin aparece una explicación).
La infertilidad masculina es otra causa común. Problemas en la cantidad, movilidad o forma de los espermatozoides pueden dificultar la fecundación. En otros casos, las parejas reciben un diagnóstico de infertilidad inexplicada, donde no se identifica un motivo claro (este tipo de diagnóstico suele desesperar, pero no es raro).
La edad materna avanzada también influye. Mujeres de 35 años o más pueden enfrentar una disminución en la calidad y cantidad de sus óvulos. Además, la falla ovárica prematura —cuando los ovarios dejan de funcionar antes de los 40— puede ser una causa importante de infertilidad que puede abordarse mediante la FIV (a veces llega como una noticia inesperada, pero no significa que no existan alternativas).
Historia y evolución de la FIV
La fertilización in vitro ha recorrido un largo camino desde sus inicios hasta convertirse en una de las principales opciones de reproducción asistida en todo el mundo.
Comprender la FIV y su desarrollo histórico ayuda a apreciar no solo los avances técnicos, sino también los cambios sociales que ha fomentado.
Primeros pasos
Los primeros intentos de FIV se remontan a principios de la década de 1970. Un grupo de investigadores en el Reino Unido, liderado por Robert Edwards y Patrick Steptoe, comenzó a experimentar con la fertilización de óvulos fuera del cuerpo humano.
Tras varios intentos y mejoras en la técnica, el mundo fue testigo de un hito en 1978: el nacimiento de Louise Brown, el primer bebé concebido mediante FIV.
Este evento, además de ser un triunfo científico, significó un cambio en la percepción pública sobre las posibilidades de la ciencia médica.
Evolución y mejoras
Desde el nacimiento de Louise Brown, la FIV ha experimentado numerosos avances que han perfeccionado el procedimiento y aumentado sus tasas de éxito.
Uno de los desarrollos más significativos ha sido la introducción de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) en 1992. Esta permite fertilizar un óvulo con un solo espermatozoide, lo que ayudó a superar casos severos de infertilidad masculina.
Otra innovación importante ha sido el diagnóstico genético preimplantacional (DGP), que permite analizar genéticamente los embriones antes de su implantación. De este modo, se asegura que sólo los embriones saludables sean seleccionados para la transferencia.
Estas técnicas complementarias han mejorado las posibilidades de embarazo, al mismo tiempo que han ayudado a prevenir la transmisión de enfermedades genéticas.
Comparación de FIV con otras técnicas de reproducción asistida
Existen otras técnicas de reproducción asistida además de la fertilización in vitro (FIV). Cada una tiene sus propias características.
Inseminación artificial (IIU)
Es una técnica en la que el esperma se introduce de manera directa en el útero durante la ovulación para aumentar las posibilidades de embarazo. El procedimiento implica el seguimiento cuidadoso del ciclo menstrual y, en algunos casos, el uso de medicamentos para estimular la ovulación.
Comparado con la FIV, es menos invasiva y más económica. También requiere de una menor preparación médica. Sin embargo, su tasa de éxito disminuye, en especial para mujeres mayores de 35 años. Además, es una opción con baja eficacia para parejas con problemas graves de fertilidad.
Transferencia de embriones congelados (FET)
Esta es una variante de la FIV tradicional que implica el uso de embriones que se congelaron durante un ciclo anterior. El proceso incluye la descongelación de los embriones y su transferencia al útero.
Se caracteriza porque permite realizar múltiples intentos de embarazo con un único ciclo de estimulación ovárica. Es una alternativa útil para quienes deben someterse a tratamientos médicos como la quimioterapia y tienen en sus planes de embarazo una vez que su salud mejore.
Aunque este tratamiento no es de uso exclusivo para estos casos: también es útil para quienes desean postergar su maternidad, por ejemplo.
La diferencia con la FIV tradicional es que los embriones se transfieren frescos al útero. Por su parte, en la TEC se usan embriones previamente congelados.
Otras técnicas
Existen otras técnicas de reproducción como la maternidad subrogada.
Esto implica que una mujer (la gestante) lleve y dé a luz al bebé de otra persona o pareja. También existe la donación de óvulos o esperma, que se utilizan en lugar de los de la pareja para crear embriones.
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